(Foto: Jordi Borràs)

 

El hecho que Cataluña haya sido -y sea- territorio natural de paso, haya perdido las guerras más decisivas, y haya tenido que construir su alma de intercambio y comerciante -no estamos geopolíticamente  localizados en ninguna zona rica en recursos naturales fósiles-; estos hechos han facilitado que nuestra cultura política incorpore de serie el gen de la negociación y el pacto.

 

Y a pesar de suspender deficientemente este último trimestre la asignatura de “negociación política” entre JxS y la CUP, y la percepción que dejaron los gobiernos de izquierdas en la Generalitat (2003 – 2010) -aunque no ha pasado suficiente tiempo para superar miradas sectarias y partidistas al respecto- en Catalunya hay uno de los pocos “sentidos de estado”: el de la transacción y el acuerdo:

  • los ayuntamientos más grandes del país -Barcelona, Badalona, L’Hospitalet, Santa Coloma, Girona, Tarragona, Lleida…- vivieron la reanudación democrática con grandes pactos transversales;
  • durante 27 años el país ha sido gobernado por una coalición de partidos: CiU;
  • o las instituciones supramunicipales -Diputaciones y Consejos Comarcales no se explican sin el consenso de los grandes pactos.

 

En cambio en el Estado, los resultados del 20D arrojan a un terreno desconocido a las élites tecnócratas que siempre han mandado -con independencia de si gobernaban los que se autodenominan rojos o los azules post-autoritarios. En los despachos del alto funcionariado de estado sólo ha habido una cultura de poder ejemplificada por el modelo vertical y jerárquico del “ordeno y mando”.

El nuevo escenario español pasa pues por: bien una grosse coalition la la alemana, un pacto de izquierdas con la influencia de la periferia o elecciones anticipadas. A pesar de los intereses de estado compartidos ampliamente entre los “hombres de negro” de los viejos partidos -veremos qué pasa con Podemos-, no hay una cultura de entendimiento entre adversarios. Está por construir todavía. El instinto imperial del estado aún vive el simple hecho de sentarse a una mesa para conversar, como una derrota y una rendición: sirva como ejemplo el debate cara a cara “Margallo – Junqueras” y las reacciones de los centros de poder de la capital del reino.

 

Los negociadores catalanes y españoles comparten un rasgo común: tanto unos como otros harían bien en dejarse ayudar y acompañar por el “Observatorio de los Gobiernos de Coalición” impulsado por los profesores Jordi Matas y Josep Maria Reniu (UB). Puede facilitarles el trabajo y alcanzar con éxito las negociaciones apasionantes.

 

(Foto: eldiario.es)

 

Si volvemos a Catalunya, ¿qué lecciones podemos aprender de cara al futuro en las negociaciones políticas? ¿Qué podemos pedir a los reyes para los futuros negociadores? Hemos identificado 4 elementos esenciales:

 

  • 1. Una negociación no es una competición de fuerza ni una exhibición de halterofília. Con pressing y bulllying no se facilita el acuerdo, al contrario, enroca aún más a las partes; siembra desconfianza; la distancia emocional se hace más grande y es posible que se rompan puentes:

El pasado martes en su comparecencia, el president Mas fue inusualmente duro con las CUP. Aunque todo parece indicar que más allá de las nuevas elecciones, los pactos volverán a ser necesarios, las mayorías absolutas no volverán en mucho tiempo. Por tanto, la contundencia y la dureza de hoy, te puede dificultar el diálogo de mañana.

 

  • 2. El marco de negociación puede tener dos almas:
  1. La de la imposición; aquí podríamos incluir el modelo JxS – CUP; bullying, amenazas, reproches, resentimientos, filtrar reuniones y rondas negociadoras …
  2. el de la construcción de complicidades y la seducción: sonrisas; afectos; abrazos, alteridad… Este segundo es más lento, cuesta más, es más artesanal y hay que tener un sensibilidad especial para tejer, pero es lo que dará mejores garantías y resultados.
  • 3. Domingo cuando se supo la decisión final de las CUP, algunas personas -inspiradas y alentadas desde ciertos despachos- literalmente enloquecieron y comenzaron a escupir bilis radiactiva por doquier: denigraron y menospreciaron en clave machista a diputadas del Parlament. Aún tenemos pendiente la construcción de cordones sanitarios de seguridad para aislar y estigmatizar conductas vergonzantes como éstas. 

La civilidad continua siendo un asunto importante pendiente. Tal y como hemos suspendido la asignatura de “negociación política” de este último trimestre; en la asignatura de “respeto a la voz discrepante” hemos sacado un muy, muy, muy deficiente.

En el barco que tiene que zarpar hacia Itaca, no llegará a ninguna parte si los tripulantes, los pasajeros y los co-capitanes se pelean. Y más aún cuando tendrán que volverse a sentar en la mesa, para dialogar con ellos y llegar a acuerdos.

A la voz discrepante se la acoge, se la comprende, se la abraza, no se la estigmatiza. Porque si entre los soberanistas convencidos se tratan con este “amor”, como lo harán para convencer aquellas personas que -legítimamente- dudan o que tienen reticencias de calado?

Si el soberanismo quiere superar el 48% no puede prescindir de Antonios Baños: coherencia, dignidad, formas suaves y dulces, nunca una mala palabra, ni un gesto feo ni reproches. Menos “mexicanismo” y más Baños.

 

  • 4. Poco “yo-yo-yo” y mucho “nosotros” es una buena fórmula; si el viaje a Itaca depende sólo de una persona, tal vez el proceso soberanista tiene una salud muy fragil. Estamos en tiempo de cooperación, de compartir, de los co-liderazgos. Los unipersonalismos corresponden al pasado.

 

Por tanto:

1. Stop bullying;

2. Construir complicidades y convencer;

3. Estigmatizar actitudes radioactivas y alto sentido de la ejemplaridad;

4. Acoger y abrazar la discrepancia;

5. Superar los hiperliderazgos: cooperando y compartiendo.

 

En definitiva se trata de superar el modelo relacional de la imposición que ha inspirado el partido catalán del bullying  (para auto-protegerse de sus propios miedos). Si el soberanismo quiere tener aún más fuerza, hay que seguir sumando e incorporando voces y acentos diferentes. Esto no se conseguirá si no se sustituye el pressing enfadado por la seducción de las sonrisas y la complicidad.

 

Algunos sabios nos señalaban el camino:

- “Ama a todos, confía en unos pocos, no hagas daño a nadie.”, William Shakespeare.

- “Negociar significa conseguir y hacer aparecer lo mejor de tu oponente.”, Marvin Gaye.

- “La capacidad de negociación es no sólo entender perfectamente en qué crees, cuáles son tus valores y tus intereses vitales, sino que para ser un buen negociador, debes descubrir quién está detrás de la persona que tienes sentada al otro lado de la mesa.”, Madeleine Albright.

@aleixcuberes és consultor de Comunicación Pública y  fundador y director de @ingenia_pro.

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