Faltan 18 semanas

On 4 julio, 2012, in Blog, Elecciones EEUU, by Ingenia

 

Durante la última semana la campaña electoral ha vuelto a virar hacia el Tribunal Supremo: las sentencias sobre la Ley de inmigración del Estado de Arizona y la Ley de la reforma sanitaria -ACA-, han marcado la agenda de los candidatos y tendrán consecuencias electorales.

Los dos equipos tenían a punto las respectivas spin-machinery, justo en el momento en que se hicieran públicas las decisiones, para influir en la interpretación que los medios de comunicación hacían de las sentencias y así condicionar las percepciones del electorado.

Obviamente el foco de interés radicaba más sobre la posibilidad que el alto tribunal liquidara la reforma sanitaria, el buque insignia del presidente Obama, que en las consecuencias de la ley de Arizona. Los equipos reservaron las comparecencias de los respectivos líderes para la ocasión.

Vayamos por partes:

- La ley anti-inmigratoria de Arizona, recorrida por la Casa Blanca y que otros estados como Alabama quieren copiar: el tribunal da la razón al Gobierno Federal en los preceptos en que “los Estados miembros no pueden legislar en Política Exterior ni establecer sus propias prioridades de aplicación de la ley … por sí solos“, tampoco pueden “imponer penas propias especiales a los indocumentados” y también rechaza las “medidas penales que hacían responsables a los indocumentados que buscan trabajo“.

A pesar de ello el Tribunal Supremo mantiene la polémica Sección 2(B) de la ley que permite a la policía pedir la documentación de las personas que detengan y que “sean susceptibles de no tener los papeles en regla“, entrando de lleno en la discriminación racial.

Republicanos y demócratas hicieron públicos los respectivos comunicados donde ponían énfasis en sus valores fuertes:

  • en el caso de Mitt Romney: “los Estados tienen el derecho y la obligación de hacer seguras sus fronteras”
  • en el caso de Obama: “Ningún ciudadano debería vivir nunca bajo sospecha, sólo por su fisonomía y rasgos“.

La inmigración y el posicionamiento “de mano dura” vuelven a ser otra vez talón de Aquiles para los republicanos, alejándolos de la centralidad, los votantes independientes y del electorado hispano. El GOP es incapaz de consensuar una postura centrada que pueda ser asumida por todo el partido. Sin embargo se esfuerzan en presentar su cara más amable, por lo que a la inmigración se refiere, poniendo la cara del candidato a vicepresidente hispano el senador de Florida Marco Rubio. Pero el resultado es a la defensiva y todo menos claridad.

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Evidentemente la decisión del tribunal, en Arizona así como en otros estados fronterizos donde el debate de la realidad migratoria está a flor de piel, moviliza a las bases republicanas, a las patrullas de vigilantes y la recaudación de fondos para la causa propia.

Por su parte los Demócratas abren más los brazos al electorado hispano y ven reforzado el compromiso del presidente Obama de detener las deportaciones de jóvenes estudiantes hispanos.

- La Affordable Care Act (ACA), la ley de la reforma sanitaria del presidente Obama, ha recibido el placet constitucional del Tribunal Supremo, aunque la FOX y la CNN afirmaran, en un primer momento, lo contrario cuando se hizo pública la decisión.

Una ley que ha sido combatida por tierra mar y aire, política -los republicanos en el Congreso y el Senado bloquearon y recorrieron el clásico filibusterismo para evitar los avances de su tramitación-; económica -la operación más importante que ha conocido nunca la historia del lobby hasta hoy, con océanos de financiación procedente de la industria sanitaria y farmacéutica, la Cámara de Comercio de Estados Unidos y ciertos sectores de Wall Street – y judicialmente -una vez aprobada fue recurrida en múltiples instancias “bajo la inspiración” del Partido Republicano, apelando hasta llegar a la Corte Suprema.

El presidente del tribunal -Chief Justice- John Roberts Jr., nombrado por el presidente Bush W., rompía el empate entre el resto de miembros del Supremo. El debate jurídico se ha reducido a si la obligación a contratar un seguro sanitario es un mandato o un impuesto. El debate político supone un triunfo del presidente, ya que su legislación insignia queda consagrada y una derrota inmensa de los intereses corporativos.

Una vez hecha pública la decisión del tribunal empezaba la campaña para ganar la percepción de la ciudadanía. Ambos equipos tenían preparadas de antemano las reacciones e iniciaban la campaña de relaciones públicas, contacto con los periodistas de los grandes medios, bloggers y influenciadores. Las campañas en los diferentes estados convocaban ruedas de prensa y empezaba otra vez la conversación eterna entre las dos américas para ver quien podía imponer su criterio a la mayoría y sobre todo debilitar el adversario.

Este proceso tiene su punto culminante con la comparecencia pública de las dos figuras más importantes, el presidente y el candidato.

Intervención del presidente. Fuente: www.whitehouse.gov

Intervención de Mitt Romney. Fuente: cspan.org

Otra vez la lucha entre los marcos mentales de la esperanza y el miedo. Esta batalla para ganar el marco mental de referencia de los electores continúa aún hoy y seguirá en los medios de comunicación, en las campañas y en la Red, aunque a una menor intensidad.

Sobre el papel la decisión del tribunal afianza la campaña demócrata y es un contratiempo importante en el campo republicano. Paradójicamente las bases republicanas han salido mucho más movilizadas de esta decisión que las demócratas.

El establishment político y comunicativo republicano salió en tromba para condenar la decisión y hacer responsable al presidente: desde Sarah Palin, hasta Rush Limbaugh; pasado por Karl Rove como todos los senir Congresistas, Senadores y Gobernadores republicanos. El resultado: 3 millones de dólares en donativos para la campaña de Romney en pocas horas después de que la decisión del tribunal se hiciera pública.

¿Y los demócratas? Hasta el sábada, dos días después de la decisión, la campaña demócrata no conseguía reunir un millón de dólares en donaciones. El desgaste que supone gobernar así como los diferentes grupos de electores desencantados que se han ido quedando por el camino; más la percepción de que con la hoja de servicios ya no es suficiente para ganarse el corazón y el respeto de la ciudadanía; más un plus de exigencia hacia el presidente, explicarían que las bases demócratas no estén tan despiertas y dispuestas a la movilización.

Es cierto que una vez pasada la excitación inicial y cuando el impacto social se sedimenta, las encuestas de diferentes swing-states están confirmando que el presidente está obteniendo valoraciones más positivas.

Diríamos que los republicanos son más de reacción emocional en caliente, mientras que el electorado demócrata, también los independientes, son más racionales y con la calma valoran las decisiones que estan conformando esta campaña electoral.

Final: incendio devastador en Colorado. El presidente ha ido. Ha hablado con los vecinos afectados. Ha puesto más presión para que las agencias responsables empiecen a materializar los resultados de las ayudas y la reconstrucción.

Parece que en estas latitudes preferimos ir a ver un partido de futbol que seguir el ejemplo del presidente Obama.

Artículos relacionados:

- La figura del presidente del Tribunal Supremo, por David Brooks.

- El análisis de la decisión del Supremo sobre el Obamacare, según The Economist.

- El comunicado el Senador John McCain a la decisión del Supremo.

- La decisión del Supremo y su afectación en la Campaña Electoral, mirada de George Lakoff.

 @aleixcuberes es consultor y socio de @ingenia_pro

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