Hace 44 años: #RFK in memoriam

On 5 junio, 2012, in Blog, Liderazgo, by Ingenia

Pocas personas tienen la esencia, innata o adquirida, para crecer y superarse a sí mismas en los episodios más adversos de la propia existencia; pero hay menos aún que estén capacitadas para tomar el relevo histórico de la antorcha del liderazgo de un país y hacerlo avanzar hacia un futuro soñado.

Ya no atribuimos a los grandes liderazgos políticos, cualidades como el valor del esfuerzo; ideales en los que dejarse la piel o una historia de superación y de lucha. Los tonos grisáceos y la mediocridad ocupan frecuentemente los sillones de la élite política de nuestros días. La ciudadanía acepta resignada que aquellas personas que se autoproclaman “elegidas” para dirigir los destinos y las voluntades comunes de las respectivas patrias, no son de fiar y su mérito no pasa de venir “recomendados” por el establishment de un aparato político “feudal” o mediante una serie de intereses que poco tienen que ver con la “voluntad de servir a los demás”.

El presidentes estadounidenses Clinton y Obama, los presidentes Lula y Dilma en Brasil, o el caso paradigmático de Nelson Mandela son algunas de las honrosas excepciones. Pero parece que poco a poco la llama se va apagando. Las nuevas generaciones nos encontramos, cada vez, más huérfanos de referentes y de liderazgos políticos. No podemos evitar mirar hacia atrás y fijar la mirada en la familia Kennedy para encontrar un liderazgo inspirador.

No pretendo aquí hacer elogio ni un canto reverencial al clan familiar, pero si creo relevante destacar los valores y las circunstancias que hacen de esta familia un grupo especial en el contexto que nos ocupa. Si acercamos más el zoom podemos ejemplificar el paradigma familiar, no con la eterna figura presidencial de en JFK, sino en la personalidad y el carácter del hermano inmediatamente menor, RFK: figura sin la cual la mística presidencial de JFK no se hubiera producido.

La psicología del personaje es atractiva:

- De complexión raquítica, acostumbrado a enfrentarse a contextos hostiles y adversos desde muy pequeño: un padre extremadamente severo y exigente que esperaba y exigía lo mejor de sus hijos en todos los aspectos vitales, al tiempo que inculcaba a toda la familia un sentimiento de orgullo y de pertenencia de grupo (“juntos os podéis enfrentar a todo”), de manera permanente; unos hermanos mucho más fuertes y corpulentos que él que a menudo lo utilizaban como el saco de los golpes, un estudiante que no daba la talla en los deportes ni en el instituto, ni en la universidad;

- El origen católico los convertía de facto en personas “non gratas” y a menudo eran rechazados en la mayoría de círculos y entidades sociales, culturales y educativas de la época. La vida política de la familia Kennedy siempre ha ido ligada al estigma social que representaba ser acusados de  ser los “candidatos del Vaticano”. Puede sorprender, pero es justo reconocer que el origen religioso de la familia se vivió, como el debate sobre el color de la piel de un determinado candidato presidencial desde el 2006 (recordáis aquello de: ”¿América está preparada para tener un presidente negro o una presidenta?”).

Por eso RFK simpatizó siempre con los amigos judíos, los comunistas, los negros, los movimientos de liberación colonial y normalmente con todos aquellos colectivos minoritarios con voces amordazadas. El efecto reflejo del espejo fue omnipresente.

- La vida acomodada y financieramente sin apuros de la familia los “hacía” a ojos del resto, ajenos a la cotidianidad real de la mayoría de sus amigos, y de rebote hizo que, desde muy pequeños, todos los miembros de la familia, participaran activamente en asociaciones y organizaciones benéficas de ayuda social a las personas más vulnerables y frágiles de la sociedad.

- Otra constante de la familia fue la obligación de salir de casa y viajar para conocer el mundo y las múltiples realidades del planeta así como el interés por conocer la organización de las diferentes comunidades y la relación establecida con sus personas. Europa, América-Latina, la zona de Asia-Pacífico … eran áreas que los miembros de la familia Kennedy conocían bien.

Por lo tanto podemos concluir fácilmente que RFK, vivía una doble lucha permanente en su día a día: una interna y otra externa. Esta última le hizo crecer un instinto absoluto e implacable de protección de su gente. Esto es clave para explicar el contenido más político del personaje.

Pocas personalidades políticas tienen la experiencia de vivir en primera persona el estar detrás y delante del foco público y del escrutinio de la opinión pública en un período de tiempo tan breve, intenso y convulso.

Persona leal; en la sombra; el confidente más íntimo del candidato; la persona que le conocía mejor; su mejor director de campaña; su alter ego; su mano derecha; su ideólogo; aquella persona que protegía el candidato como si se tratara de su “guardaespaldas” vital y político más preciada; la persona que le garantizaba seguridad y tranquilidad; la persona cómplice, con la que, a través de una mirada, un gesto o una palabra, el candidato podía confiarle su delicado estado de salud que le imposibilitaba de seguir una reunión, un evento, un acto, un Meeting, una comparecencia pública, en un momento determinado; la persona con la que sincronizaba sus esperanzas, sus miedos y sus sueños …

Todo lo que políticamente no podía afirmar el Presidente, lo ejecutaba en la sombra el hermano pequeño. Por ejemplo: la confianza tejida entre Martin Luther King Jr.. y los Kennedy necesitó de mucho tiempo para solidificarse. Los Kennedy defendían la causa “negra” como propia, pero no se podían dejar arrastrar por el tempo de la organización y el maximalismo activista de los defensores de los derechos civiles, sin embargo fueron los Kennedy quienes movilizaron todo el escudo de protección y dieron recorrido y músculo social y político a los activistas del sur, en las universidades y las diferentes esferas sociales.

No había nadie más adecuado que RFK para ser el director de campaña de su hermano para el escaño del Senado por Massachussets, ni para dirigir el operativo para ganar las primarias presidenciales del Partido Demócrata en 1960.Estas campañas nos muestran las claves de futuro y de los componentes del estilo “Kennedy” a la hora de pensar y ejecutar campañas electorales, pero incluso también a la hora de gobernar desde la Casa Blanca:

- Siempre irían a todos los distritos, ciudades y estados, especialmente aquellos que no les eran favorables y donde los adversarios tenían mayoría cómoda; darían la cara y harían escuchar su voz sin ningún tipo de complejo, sin pedir perdón por existir; emplearían todos los recursos existentes y nuevos  para combatir la opinión mayoritaria que los identificaba como “monaguillos Papales en la Casa Blanca”. Ellos fueron los primeros en profesionalizar los esfuerzos de los relaciones públicas de una campaña electoral, no se dejarían amedrentar por nadie.

- Se preocuparían de aquellas personas olvidadas, excluidas del sistema y víctimas de la injusticia social (serían los pocos que lo harían). Ellos eran unos privilegiados de poder formar parte de una familia acomodada y sin impedimentos materiales. Su compromiso con los más frágiles de la sociedad era un “mandamiento” ético y moral. Renunciarían a sus sueldos públicos y trabajarían para que el máximo de hogares  pudieran tener unas mínimas condiciones, y a poder ser similares a las suyas.

- Eran humanos y no lo sabían todo, a pesar de su formación educativa. Pese a ello se rodearon siempre de las voces más experimentadas y privilegiadas del mundo profesional y académico de la época: historiadores, economistas, abogados, diplomáticos, maestros, médicos, científicos e investigadores, intelectuales, personalidades de la cultura de Europa y del mundo… Reunirían el talento, el conocimiento y la creatividad de los mejores para prepararse bien y tratar de anticiparse a los retos del futuro. Había que prepararse muy bien todos los temas y contarían con los mejores si tenían opción de gobernar.

- Relacionado con lo anterior: será un común denominador que los respectivos equipos y colaboradores estarán formados, no por aquellas voces que cantaran sus excelencias y rieran sus gracias, sino de aquellas personas que pusieran en evidencia la limitación de sus argumentos y al mismo tiempo, les permitieran hacerlos más invencibles.

- Una campaña electoral requería valentía, que no temblaran las piernas y sobre todo disciplina militar: la experiencia vital con su padre y su paso por el  ejército está presente en todos los momentos electorales del tándem de hermanos.

Estos son algunos de los pilares básicos, situación financiera y la influencia paterna aparte, que explican la construcción de una gran coalición de voluntades que fue capaz de hacer frente a los grandes “bosses” y “barones” que controlaban las voluntades del Partido Demócrata de la época y que veían a los Kennedy como una amenaza seria a su estabilshment.

A pesar de las trampas de un bando y de otro, los Kennedy ganaron los votos necesarios de las delegaciones, en una Convención digna de estraperlistas de película, y consiguieron la nominación presidencial para las elecciones de 1960.

Nunca antes ningún senador, en su primera legislatura, había conseguido una “proeza” de esta magnitud. Aquella noche los dos hermanos, bajo la atenta mirada del Padre, se miraron con la respectiva y característica sonrisa: habían ganado una batalla, pero no la guerra. Luego vinieron las presidenciales contra  Nixon. De esta campaña está casi todo dicho y explicado.

Una vez ganadas las elecciones se abrían todos los frentes posibles:

- La transición: los briefings diarios de seguridad nacional, con especial atención a las relaciones con el bloque comunista, la situación en Cuba y en Indochina, así como el nombramiento de los puestos claves de la nueva administración; RFK era siempre el último filtro y el visto bueno a todos los lugares más sensibles, estratégicos y políticos. El cabinet contaba explícitamente con su placet.

- Su padre le aconsejó al Presidente electo, que con toda seguridad iban a venir momentos y crisis difíciles. En esos momentos es cuando más necesitaría alguien de su sangre y máxima confianza para hacer frente a los obstáculos, se llamaran CIA, FBI, los “halcones” del Ministerio de Defensa y del Departamento de Estado o incluso la Junta de Jefes Militares. La fallida invasión de Cuba orquestada por la CIA, y la crisis de los misiles cubanos (1962) serían ejemplos más que conocidos. RFK sería nombrado Attorney General, el equivalente a una figura a medio camino entre el Ministro de Justicia y el Fiscal General del sistema español. Sería invitado permanente en las reuniones del NSC (National Security Council).

- RFK también se encargaría de las relaciones con el FBI, dirigido por una enemigo declarado de la familia Kennedy: J. Edgar Hoover y que tenía bajo sospecha todo el movimiento de derechos civiles; amparaba según qué actividades del KKK e incluso practicaba escuchas en los edificios gubernamentales de la administración Kennedy.

- RFK fue una voz omnipresente en política exterior y las relaciones con el bloque soviético (Crisis de Berlín 1961, Indochina …). En los momentos de máxima tensión, amenaza de conflicto nuclear y de crisis, las relaciones fluidas y francas que RFK mantenía con sus interlocutores Jruschev y Gromiko, entre otros dirigentes y diplomáticos comunistas, eran imprescindibles para conseguir llegar a acuerdos que estabilizaran y dieran una salida digna a las partes.

- RFK lideró las investigaciones sobre la corrupción y el abuso de poder de los sindicatos (Teamsters) así como su pulso con la mafia (Hoffa). Certificaron su fama de contundente, implacable y de adicto al trabajo hasta la extenuación.
Hay quien defiende que en este episodio, RFK jugó muy hábilmente para distanciarse de su pasado colaborando con el equipo del Senador McCarthy y su particular “caza de brujas” de sospechosos “comunistas”.

- El movimiento imparable de los derechos civiles y el fin del sistema de segregación liderado por Martin Luther King Jr. era el issue más sensible para la opinión pública norteamericana de la época. La oficina de RFK era el conducto seguro y directo entre el pastor y la Casa Blanca. Entendimiento y el abismo de ruptura fueron los elementos cíclicos que marcaron una relación con más coincidencias que discrepancias. RFK era quien liberaba de las prisiones activistas de los derechos civiles, o los protegía e incluso vigilaba por su integridad y seguridad en las universidades.

Sus discursos, como los del Presidente JFK, están cortados por un patrón muy similar: oratoria brillante, cercana y muy sentida, siempre buscando la unidad frente a la división social, siempre confiando en el futuro y en superar los retos y los obstáculos; con recursos de lenguaje muy comunes. La mano de Ted Sorensen (seguro que está en el cielo, escribiendo los mejores discursos, faltaría más!) era magistral y muy larga. Son una fuente imprescindible de consulta para cualquier persona que se dedique al apasionante mundo del speech-writing.

Valga como ejemplo este discurso donde RFK anuncia el asesinato de Martin Luther King Jr.:

En este discurso incorpora una cita de Esquilo que decía así:

“In our sleep, pain which cannot forget falls drop by drop upon the heart until, in our own despair, against our will, comes wisdom through the awful grace of  God.”

Tras la tragedia de Dallas (noviembre de 1963) toma el liderazgo moral de la familia y parece retirarse a los cuarteles de invierno con mucha dignidad y hablando en todo momento del “dolor y de cerrar heridas” necesarios para que el país siguiera adelante.

En plena convención demócrata para proclamar a Lydon B. Johnson como candidato demócrata para las presidenciales de 1964, y después de 22 minutos de aplausos RFK leyó un fragmento de un poema que le había facilitado Jackie que evocaba al Presidente JFK. Decía así:

When he shall die

Take him and cut him out in little stars

and he will make the face of heaven so fine

that all the world will be in love with the night

and pay no worship to the garish sun”

Aunque matizando sus posturas ideológicas con el -ya- presidente Johnson, nueve meses después del asesinato abandona la administración desmarcándose sobre todo de la política respecto a la lucha contra la pobreza, los derechos civiles y la política exterior: con la guerra de Vietnam como gran telón de fondo.

Termina aquí la fase de ideólogo, de cerebro, de estratega, de “guardaespaldas” del Presidente, la persona leal por excelencia, la cuña necesaria para evitar que el Pentágono, los servicios secretos y el Departamento de Estado convirtieran la presidencia Kennedy en un títere, y aparece en escena el otro RFK, desconocido hasta entonces: el líder; el Candidato que ha vuelto en plena forma; el personaje principal, que toma el relevo histórico e ideológico del Presidente mártir, del cual él es responsable coautor desde los inicios. Primero hacia el escaño del Senado por Nueva York, y después a por la nominación presidencial demócrata para las elecciones de 1968.

Continúa la estela programática, política e ideológica de su hermano: se centra en la lucha contra la exclusión y la pobreza, es su apuesta ganadora. Diferentes elecciones primarias hacen que pase de una perspectiva de derrota cierta a opciones reales de ganar la nominación. Habían asesinado el Presidente JFK, pero no habían conseguido que las personas olvidaran sus sueños … Hasta que la tragedia vuelve a sacudir a la familia esta vez en el Hotel Ambassador.

Es curioso como la historia ha tratado esta familia. El Presidente Obama eso lo sabe, es su heredero privilegiado.

Para terminar, una foto vale más que mil palabras: en el trayecto ferroviario que trasladaba el féretro de RFK, desde California hasta Nueva York, personas anónimas se acercaban a las estaciones por donde pasaba el séquito, por simple curiosidad o para rendir un homenaje personal a la figura asesinada.

El poder de esta foto no se puede explicar en palabras: el homenaje más humilde, sentido y solemne de una familia “de olvidados” que lloraba la pérdida de una de las personas más significadas que combatía “su” miseria y “su” exclusión social ; que visitaba las zonas más denigradas, esclavizadas y pobres de América, llevando la esperanza para un mañana mejor para ellos, para sus hijos y para Estados Unidos.

Han pasado décadas y aún hoy seguimos buscando liderazgos preparados y valientes, que como los de la familia Kennedy, crean en un futuro mejor para nuestra gente. No nos damos por vencidos, sabemos que cada vez es más difícil pero confiamos y trabajaremos para encontrarlos.

Información complementaria:

- Web de la Fundación RFK: http://www.rfkcenter.org/

- Celebración del 50 aniversario de la toma de posesión de Robert Kennedy como Atourney General via @cspan

- Libro imprescindible: Robert Kennedy and his Times – Autor: Arthur Schlesinger

- Película: Bobby.

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One Response to Hace 44 años: #RFK in memoriam

  1. Victor Cerquetti dice:

    Una familia increible! Jamás olvidaré el momento en que, con ocho años , me entero de la triste noticia del asesinato de JFK. Acababa de volver de mi escuela, merendé y salí a mirar los trabajos del asfaltado, por demás novedoso, de la calle “25 de diciembre” (hoy “Ygatimí”), a una cuadra de mi casa en Sajonia. Me dolió y también me impresionó la rapidéz con la aparece una canción de un grupo Mejicano que decía “… Estados Unidos tendrá Presidente, pero como Kennedy ya no encontrarán…”, que creo haberlo escuchado al día siguiente de aquella triste tarde y que permanecerá en mi memoria para siempre!

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